martes, 29 de octubre de 2013

Esta es la forma de ver la vida de los ricos. Adóptala y cambia tu vida para siempre




Nacemos. Y he ahí el milagro de la vida.

Crecemos, dormimos, comemos, conocemos, seguimos creciendo, jugamos, dormimos, nos comunicamos, comemos, nos alimentamos de conocimiento (nosotros y nuestra curiosidad)…

Y entonces, cuando alcanzamos la edad suficiente (algunos no llegan), nos hacemos las clásicas preguntas existenciales de "¿Qué soy y que pinto aquí? ¿Cuál es mi destino? ¿Qué sentido tiene todo esto? Y sobre todo… ¿Por qué?". Estas podrían definirse como las preguntas más inteligentes y las más tontas de la humanidad.

Las respuestas a estas preguntas se dividen principalmente en dos visiones.

La primera visión es la más común, normal, "realista", materialista, pragmática en algunos casos; que contesta a estas preguntas de una forma fría. "No somos más que una boca a ser alimentada, un número, una marioneta, otra hormiga obrera más en el hormiguero".

Nuestro destino según esta visión no es más que el de convertirnos en un engranaje más (de tal forma que podamos sacar beneficio, eso sí, que eso es lo único importante) y funcionar el resto de nuestra vida de forma eficiente.

También con compañía, por supuesto. Es necesario para continuar dibujando el árbol familiar y además puede traer beneficios (gananciales, placenteros, etc…).

Incubaremos "crías", las enseñaremos lo aprendido, y se convertirán en nuestros sucesores cuando la batería se agote.

En fin, conseguir el máximo beneficio, funcionar correctamente y no salirse del camino.

Esta es la primera visión que existe, contada de la manera más fría y seca que puedo. Como ya dije, es la más común, la que comparten millones de personas diariamente. Esta es la visión que responde.

Pero existe otra, una segunda visión "soñadora", "en la nubes", rara, idealista, surrealista. Y esa es mi visión.

No quiero limitarme a ser un engranaje bien colocado.
No quiero ser una marioneta ni una estatua de piedra.
No quiero hacer las cosas esperando siempre algo a cambio.
No quiero vivir una desesperante rutina diaria durante medio siglo.
No quiero ser igual, solo porque "lo deba ser".
No quiero ser el perfecto ejemplo a seguir.
No quiero ver a las personas como un saco de beneficios.
No quiero dejar que mi cerebro se derrita ante "servicios basura"
No quiero ser una hormiga más.

Quiero aprender, entender y comprender todo lo que esté a mi alcance.
Quiero viajar y conocer el mundo (y no en primera clase).
Quiere admirar aquello que realmente merece ser admirado.
Quiero vivir sin estar preocupado por "el beneficio".
Quiero preocuparme por las personas.
Quiero amar a alguien por lo que es y nada más.
Quiero seguir soñando toda mi vida.
Quiero apartarme de esta realidad.
Quiero seguir haciéndome preguntas existenciales que no puedan ser contestadas.

Es inevitable que aquellas preguntas vengan a tu cabeza y retumben una y otra vez (¿Por qué?). Pero con esta segunda visión te darás cuenta que no hay verdaderas respuestas. Pero, aún así, no tienes por qué dejar de buscarlas. Es más, no lo harás.

Es una lástima que está ultima visión se aparte de lo normal, ¿no?

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Los líderes saben enfrentar el temor al fracaso

Detener nuestras reacciones biológicas ante un miedo inauténtico no es sencillo pero puedes hacerlo.

Admitir tener miedo a fracasar es considerado una señal de debilidad; no obstante, la realidad es que todos los seres humanos tenemos en algún momento miedo al fracaso. Muchas personas van por la vida aparentando no tener ninguna debilidad, y en realidad tienen miedo de no ser suficientemente inteligentes, disciplinados(as) o capaces de lograr lo que quieren.

En primera instancia, es importante entender que el miedo que sentimos es una emoción humana muy natural, que todos tenemos en ciertos momentos de la vida y que nunca va a desaparecer por completo; es parte de la condición humana que nos constituye. De hecho, entre más trabajemos sobre nuestros miedos, ya sea escondiéndolos, evadiéndolos, preocupándonos o  sobreanalizándolos, más nos vemos afectados por ellos; sin embargo, una comprensión del miedo y de cómo afecta nuestras vidas nos dará la pauta para  implementar ciertas prácticas que pueden ayudarnos a tener mayor tranquilidad y efectividad.

En Mesa Consultores planteamos que existen dos tipos de miedos: miedo auténtico y miedo inauténtico. El miedo auténtico existe cuando enfrentamos una amenaza real, como cuando alguien nos está apuntando con una pistola o estamos a punto de ser arrollados por un auto. Con este tipo de situaciones es lógico tener miedo y reaccionar de manera instintiva, ya sea huyendo, peleando, paralizándonos  o intentando apaciguar al otro; estas son todas las reacciones biológicas que tenemos, diseñadas para ayudarnos a sobrevivir dicha amenaza.

Por otro lado, un miedo inauténtico es un miedo al fracaso que podríamos tener en el futuro, pero que no está sucediendo ahora. Ejemplos de miedos inauténticos incluyen ser despedido, fracasar en un proyecto o puesto, o acabarnos el dinero que tenemos y no poder cuidar o alimentar a nuestra familia.

La reacción ante este tipo de miedos tiende a generar mayor preocupación parálisis en el presente, lo cual hace más fuerte nuestro miedo, e impacta nuestras acciones, pues causa que hagamos menos de lo que deberíamos hacer o que lo hagamos con poca efectividad.

La clave es estar suficientemente conscientes de nuestro miedo para poder distinguir si estamos lidiando con un miedo auténtico o inauténtico, y responder adecuadamente a los miedos inauténticos. Podemos detener nuestra reacción biológica y ser más efectivos en la vida al tomar las siguientes acciones:

  1. Practica constantemente estar presente y no dejar que tu mente y tus acciones entren en piloto automático.
  2. Espera tres segundos antes de reaccionar.
  3. Hazte preguntas que tu amígdala, sede de todas nuestras emociones, no puede contestar, tales como: ¿qué posibilidad o lección me da esto? ¿cuál es la respuesta más adecuada y de mayor beneficio ante esta situación?, ¿qué le diría o recomendaría a mi hijo(a) o mejor amigo(a) si estuviera lidiando con esto?

Toma las acciones requeridas a pesar de tu miedo.

Detener nuestras reacciones biológicas ante un miedo inauténtico no es sencillo, debido a que la mente está diseñada para reaccionar de manera automática, y no distingue inmediatamente si la amenaza es real o imaginaria. Además, muchos de nosotros tenemos toda una vida reaccionando instintivamente, pero la buena noticia es que ahora sabemos que existen dos tipos de miedos y podemos empezar a practicar estar presentes, contar durante tres segundos para distinguir si nuestro miedo es auténtico o inauténtico, y hacernos preguntas que solo la corteza cerebral, la parte pensante de nuestro cerebro, puede contestar, tomando las acciones requeridas a pesar de nuestro miedo.

Asumir estas prácticas todos los días, en cada momento, nos generará muchos beneficios a mediano y largo plazo, nos ayudará a obtener mejores resultados y vivir una vida con un mayor grado de tranquilidad y efectividad.

El autor es consultor y conferencista con más de 15 años de experiencia en temas de transformación organizacional, liderazgo, clima laboral y renovación cultural. Actualmente, es socio fundador de Mesa Consultores.  @MesaConsultores

¿Cómo enfrentas tú el fracaso?

Para saber más:

Seis historias de fracasos exitosos

¿Cómo enfrentar el fracaso?

4 miedos profesionales que impiden alcanzar el éxito

Es común temer a algo distinto, pero, es atreverse o ser infeliz al no cumplir tus metas.

¿Recuerdas las metas que te planteaste a inicio de año? Estamos en la recta final y es un buen momento para valorar si lograste alcanzar tus objetivos. Aunque hay factores externos que nos limitan, el principal obstáculo puedes ser tú.

Los miedos profesionales están presentes en todas las etapas de nuestra vida laboral: cuando buscas tu primer empleo, cuando te planteas renunciar, cuando te quedas sin trabajo e incluso cuando parece que tienes el trabajo ideal.

El problema del miedo es que nos impide actuar, y en muchas ocasiones puede sabotear el éxito.

"Si alguna vez has sentido temor al fracaso, a cometer errores o tomar riesgos, entonces has experimentado conductas autosaboteadoras" afirma Fernando Calderón, Director de Mercadotecnia y Relaciones Públicas de OCCMundial.

¿Cuál es el miedo que detiene tu carrera? Identifícalo y acaba con él:

Miedo a abandonar tu zona de confort

'No tengas miedo de dejar lo bueno para ir tras lo increíble', dijo alguna vez John D. Rockefeller. No es necesario estar en un momento de crisis para enfrentarnos a un miedo laboral. En ocasiones el reto es dejar la comodidad, la estabilidad o la rutina.

Aunque no parece grave, temer al cambio puede ser un callejón sin salida, puede hacer que pases años en el mismo lugar por no querer enfrentar algo nuevo.

De nada vale quejarse de un empleo que no te satisface, un jefe incompetente o un mal salario si no tienes el valor de actuar y buscar un cambio. Atrévete a tomar decisiones y asumir riesgos.

Miedo a equivocarte

"En mi vida he fallado una y otra vez. Por eso es que he alcanzado el éxito", dijo Michael Jordan.Deja de pensar que el fracaso es malo. Aprender de tus errores es la manera más certera de mejorar y crecer.

El fracaso es el resultado de un intento, y las personas que lo intentan una y otra vez desarrollan más habilidades para enfrentar los retos. A pesar de que el fracaso es visto como algo negativo, la realidad es que es necesario y saludable para avanzar.

Para enfrentar el miedo a cometer errores imagina el peor escenario y pregúntate si realmente es tan malo como para evitar tomar decisiones. Anticípate a los posibles resultados y formula estrategias para encontrar alternativas, si a pesar de todo fallaste, al final obtienes experiencias valiosas.

Miedo a pedir ayuda

Hay quienes encuentran molesto saber que otros obtienen lo que quieren con la ayuda de otros. Quizá la verdadera razón es que les resulta difícil atreverse a pedirla.

En el ámbito laboral, como en muchos otros aspectos de la vida, la ayuda que podemos obtener de la gente a nuestro alrededor es de vital importancia, y debemos aprender a buscarla.

Aceptar la colaboración de otros es una señal de humildad, involucra nuestra capacidad para admitir que no siempre las cosas dependen de nosotros y que tenemos mucho que aprender de los demás.

Acércate a las personas adecuadas y pídeles consejo, encuentra a un mentor que te oriente a través de su experiencia, haz preguntas y aprende.

Miedo al éxito

En ocasiones la idea de sobresalir puede ser intimidante. El éxito implica esfuerzo, responsabilidad y capacidad para tomar decisiones.

El temor al éxito puede ser la verdadera razón por la que no quieres tomar riesgos. Quizá temes no ser tan talentoso, tan creativa, tan eficiente o tan inteligente como quisieras.

La realidad es que todos tenemos áreas de oportunidad para mejorar, pero eso no quiere decir que no podamos obtener nuestros objetivos.

El secreto es no perder la fe en ti y tus capacidades, identificar tus errores y trabajar en ellos. También es importante tener plena disposición para enfrentar la adversidad y esforzarte para lograr tus metas.

¡Encuentra tu miedo, enfréntalo y alcanza el éxito! ¿Qué es lo que te detiene para avanzar?

Para saber más:

9 preguntas para conocerte a ti mismo y ser exitoso

Los 7 miedos más comunes de un profesional

Impide que tus miedos te paralicen, úsalos para alcanzar el éxito

Los líderes saben enfrentar el temor al fracaso

Empleados con miedo al compromiso, un mal común