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sábado, 10 de febrero de 2018

Bitcoin es cosa de hombres



Bitcoin es cosa de hombres. Aunque la criptomoneda teóricamente preserva el anonimato de sus dueños, hay suficientes indicios para que los expertos hablen de una brecha de género abrumadora. ¿Qué relevancia tiene que apenas el 5% de los inversores en esta moneda virtual sean mujeres? Pues curiosamente, a quien más debería preocupar, es precisamente a ellos. Al menos, a los que hayan invertido en bitcoin convencidos de que no es una burbuja.
Según Ducan Stewart, director de investigación de Deloitte en Canadá, durante el boom del bitcoin, el rally del último año en el que ha llegado a multiplicar por más de 1.000 su valor para luego volver a desplomarse, el número de mujeres que han apostado por esta moneda virtual no solo no ha aumentado sino que ha disminuido. “Que el 95% de los inversores en bitcoin sean hombres es una alerta roja para mí”, asegura este experto. “No puedo pensar en ningún valor en la historia que muestre una brecha de género tan extrema que haya sido sostenible”. Según Stewart, por tanto, la falta de mujeres invirtiendo en bitcoin es un síntoma más del excesivo riesgo que conlleva esta inversión que debería hacerse plantear a muchos hombres qué están haciendo con su dinero.
Múltiples estudios de género muestran que las mujeres tienen menos predisposición al riesgo que los hombres. Anna Dreber, profesora de Economía en la Escuela de Economía de Estocolmo, ha estudiado las diferencias en la tolerancia al riesgo entre hombres y mujeres y destaca en Financial Times que hay un 64 por ciento de probabilidad de que un hombre al azar esté dispuesto a correr más riesgos que una mujer también escogida al azar. Otras investigaciones entre inversores demuestran también que los hombres, gracias a correr mayores riesgos, obtienen mejores resultados de media en el corto plazo, pero las mujeres obtienen mayores rentabilidades en el largo.
Angela Walch, experta en criptomonedas de University College de Londres, explicaba a la BBC que tanto el sector de las finanzas como el de la tecnología está dominado por hombres “que tienen un precario desempeño evaluando riesgos”. Lo recomendable según esta experta es que “más mujeres participaran en los equipos para balancear los perfiles”.
La falta de mujeres invirtiendo en bitcoin puede tener mucho que ver con esa tradicional aversión al riesgo. Las criptomonedas han demostrado ser especialmente volátiles, además de pirateables, lo que sumado a la incertidumbre regulatoria que las tiene en muchos países en un limbo financiero, resulta un cocktail de incertidumbre poco recomendable para los inversores conservadores de cualquier género.
“Invertir en bitcoin es como jugar a la lotería”, asegura Pilar Troncoso, directora de relaciones institucionales de Nodalblock, una start up que ofrece soluciones a empresas basadas en la tecnología blockchain en la que se basan las criptomonedas. Esta experta en negocios digitales formada en el MIT reconoce que se arrepiente de no haber entrado antes en la moneda virtual: “Hace año y medio pensé en meter algo de dinero en bitcoin y me dio miedo”, comenta. “Ahora me tiro de los pelos porque era cuando estaba a 200 euros y ahora está a casi 7.000. La gente con la que yo trato de bitcoin me decía que lo hiciera, pero no me interesó”.
Troncoso, sin embargo, no cree que la falta de mujeres en bitcoin se pueda explicar únicamente por la aversión al riesgo. “No es el único factor al que se puede atribuir la brecha de género, sino a la escasez de mujeres trabajando en tecnología en general. No hay más que ver elmodo en que bitcoin se ha ido popularizando a través de foros y plataformas onlinemayoritariamente masculinas”, añade. “En el momento en que lo conoces cómo funcionan las criptomonedas ves que empieza a tener sentido”, explica. “Pero hay menos mujeres que lo conozcan porque las criptomonedas han nacido en comunidades de programadores, que lamentablemente es una profesión todavía mayoritariamente masculina”.
Troncoso lleva la inversión de 12 mujeres que han querido probar a invertir en bitcoin. Han metido 100 euros cada una. “El perfil de mujer inversora es la que mete un dinero que le sobra. Cuando se corrió la voz y les conté de qué iba la criptomoneda se animaron”. Esta docena de mujeres, la mayoría del mundo financiero, tenían interés en saber como funcionaba. Los cerca de mil euros que metieron entre todas, durante el boom de los últimos meses, llegaron a revalorizarse hasta los 8.000 y después del último desplome de la criptodivisa ronda los 4.000. “Las he convencido de que sea inversión a largo plazo”, explica Troncoso, que espera que la brecha de género de la inversión en bitcoin se vaya reduciendo a medida que sea más conocida y estén más claros los riesgos.
Sin embargo, no es la falta de mujeres queriendo ganar dinero con la moda de las criptomonedas lo que preocupa a esta experta. “Lo relevante sería que las mujeres se interesaran por carreras tecnológicas y, en concreto, por blockchain”, insiste convencida en que esta cadena de bloques que forma una base de datos distribuida es la siguiente revolución. “Las criptomonedas son la lotería, pero la tecnología en que se basan que es blockchain sí que es el futuro. Es una tecnología que viene para quedarse, es como internet, va a suponer muchos cambios y las mujeres no deben quedarse fuera. Igual que no concibes la vida sin el email y sin Whatsapp, en un par de años los modelos de negocios van a cambiar gracias a ello y hay que subirse al carro porque está lleno de oportunidades”.

El hombre que tiene la receta para ser feliz

El psicólogo de Harvard Dan Gilbert desmonta la fórmula del matrimonio con dinero y niños

Charla de Dan Gilbert en un ciclo de conferencias TED, en 2004 


El psicólogo estadounidense Dan Gilbert conoce la receta de la felicidad. Y es infalible. Este investigador de la Universidad de Harvard recuerda el caso de Moreese Bickham, un ciudadano negro de Luisiana (EE UU) que en 1958 vio cómo dos policías vinculados al Ku Klux Klan llegaban al porche de su casa y le metían un tiro en el estómago. Pese a la herida, Bickham, a sus 42 años, logró coger un arma y defenderse. Mató a los dos agentes. Actuó en defensa propia, pero fue condenado a muerte por las racistas instituciones del sur de EE UU de hace medio siglo. Pasó más de 37 años en prisión, 14 de ellos en el corredor de la muerte. Encerrado 23 horas al día en completo aislamiento. Hasta que, por las presiones de la sociedad civil, fue liberado en 1996. Al salir, sobre su tiempo en la cárcel dijo: “No lamento ni un minuto. Fue una experiencia gloriosa”.
Gilbert, nacido en 1957, sonríe antes de contar otro caso, el de Ronald Wayne. Junto a dos amigos, llamados Steve Jobs y Steve Wozniak, fundó en 1976 una empresa para fabricar ordenadores: Apple. En seguida, por miedo a que el proyecto acabara en bancarrota, vendió sus acciones por 800 dólares. “Ahora valdrían 62.000 millones de dólares”, exclama Gilbert. “Nunca me he arrepentido de mi decisión”, ha declarado Wayne, un ingeniero retirado que vive feliz cerca de Las Vegas.
El psicólogo de Harvard continúa su relato, durante su primera conferencia en España, impartida en el centro cultural CaixaForum, invitado por la Obra Social “la Caixa”. No hay entradas desde 15 días antes. Gilbert es una estrella de la oratoria. Sus charlas TED, disponibles en internet, han sido vistas por más de 20 millones de personas. “Anthony Weiner era un famoso político, joven, guapo y brillante. Estaba en la cumbre del éxito. Mucha gente pensaba que podría llegar a ser presidente de EE UU. Pero tenía una mala costumbre: hacerse fotos de su pene y enviárselas a jóvenes mujeres que no eran su esposa”, prosigue Gilbert.
“No es una gran idea si quieres ser presidente de EE UU”, bromea. Cuando fue cazado en 2011, Weiner cayó en desgracia, hundió en el estupor a su familia y dimitió de su puesto de congresista. Su carrera política estaba arruinada. Pero un año después, en una entrevista, Weiner confirmó que aquellos sucesos le habían cambiado, para bien. Era otro, una persona mejor. “2011 fue el mejor año de mi vida”, manifestó.
Gilbert ya casi tiene la receta de la felicidad en la punta de la lengua. Muestra una última fotografía. Aparecen unos jovencísimos John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, acompañados por un cuarto músico que no es Ringo Starr. Es Pete Best, el primer baterista de The Beatles. Abandonó el grupo en 1962, justo antes de que se convirtiera en un fenómeno planetario. “Soy feliz con mi estilo de vida”, ha sostenido Best, que siguió tocando la batería en Liverpool y hoy es un alegre abuelo.
Al investigador estadounidense se le iluminan los ojos, porque ya tiene los cuatro ingredientes de la felicidad: “Dimite de tu puesto de trabajo en medio de un escándalo, humillando a tu pareja si es posible, ingresa en prisión de manera injusta, vende por un puñado de dólares tu participación de 62.000 millones en una empresa y nunca, nunca, te conviertas en un miembro de The Beatles”.
Parece una receta estrafalaria, pero a los cuatro protagonistas de la historia les ha funcionado. En realidad, Gilbert no habla de cómo ser feliz, ni de por qué la gente no es feliz, sino de por qué la gente no sabe lo que les hará felices. “Los seres humanos infravaloran su propia resiliencia: no se dan cuenta de lo fácil que será cambiar su visión del mundo si ocurre algo malo. Constantemente sobredimensionan lo infelices que serán ante la adversidad”, reflexiona en un encuentro con la prensa en Madrid.
El científico compara esta capacidad de adaptación con “un sistema inmune psicológico, similar al que defiende al cuerpo de gérmenes y enfermedades”. Estas defensas de la mente, como las del cuerpo, son más fuertes en unas personas que en otras. “Mi mujer jamás enferma y yo pillo todos los resfriados. Lo mismo ocurre con el sistema inmune psicológico. Hay personas que son resilientes ante la peor tragedia. Otras personas se entristecen a la mínima. Pero lo interesante es que la inmensa mayoría de los seres humanos son del primer tipo”, proclama. “El 75% de las personas vuelven a ser felices en los dos años posteriores al peor trauma que te puedas imaginar”.
El psicólogo de Harvard sabe que se mueve en un terreno cenagoso: el de la millonaria industria de la felicidad, una ametralladora de charlas, cursos de coaching y libros de autoayuda. Un mundo lleno de charlatanes y farsantes. “Desconozco sus motivaciones, pero en la industria de la felicidad hay mucha gente que está equivocada”, reconoce Gilbert diplomáticamente.
Él es diferente. Sus investigaciones se publican en las mejores revistas científicas. Uno de sus experimentos consistió en una aplicación para teléfono móvil que preguntaba periódicamente a 5.000 personas de 83 países cómo se sentían, qué estaban haciendo y si estaban pensando en otra cosa diferente a la que estaban haciendo. Sus resultados, publicados en la revista Science, mostraron que las personas piensan en cosas que no están ocurriendo casi tanto como en cosas que están delante de sus narices. Y los datos revelaron que esa “mente errante” les hacía, a menudo, infelices.
“La industria de la felicidad es una buena idea, pero debe basarse en la ciencia. Es muy fácil dar a la gente recetas para su vida. Ha ocurrido durante miles de años. Cada cura, cada rabino, cada orador motivacional, cada camarero, cada taxista tienen una opinión sobre la felicidad. ¿Qué opiniones son acertadas y cuáles no? Solo hay una manera de saberlo: la ciencia”, zanja.
El laboratorio de Gilbert mide los sentimientos de miles de personas para intentar desmontar afirmaciones que se dan por ciertas. “Nuestro cerebro nos da mala información sobre cómo de felices o infelices seremos en futuras circunstancias. Si preguntas cómo de feliz serás si te quedas ciego, la mayor parte de nosotros dirá que será infeliz durante mucho tiempo o el resto de su vida. Pero si medimos la felicidad de las personas que de verdad se han quedado ciegas, veremos que son perfectamente felices. Y observamos este patrón en todas las circunstancias”, relata.
“Uno piensa: esto será terrible o esto será maravilloso. Pero luego lo medimos y vemos que no hay nada ni tan maravilloso ni tan terrible. ¿Ganar la lotería nos hará felices para siempre y quedarnos ciegos nos hará infelices? Ninguna de las dos cosas es cierta”, resume.
Gilbert, autor del libro superventas Tropezar con la felicidad, también ha participado esta semana en un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid, organizado por el matemático José Manuel Rey y el psicólogo Carmelo Vázquez. Ha impartido la misma charla que en CaixaForum, titulada “Felicidad: lo que tu madre no te contó”.
La conferencia parte de la base de que una madre siempre recomienda a sus hijos que se casen, que ganen dinero con un buen puesto de trabajo y que a su vez tengan hijos. A lo largo de la charla, Gilbert tumba asunciones relacionadas con estos tres supuestos ingredientes de la felicidad. Las personas casadas son en promedio más felices que las solteras, incluso que las parejas de hecho. Pero el divorcio supone un extra de alegría. La felicidad de los hombres se dispara tras una ruptura. Y la de las mujeres también lo hace al cabo de un par de años, según sus datos.
“¿El dinero no compra la felicidad? Sí la compra. No hay ni un estudio que muestre que un euro extra hace disminuir la felicidad”, sostiene Gilbert. Pero hay un matiz. Cuando eres pobre, un poquito más de dinero supone una inmensa felicidad. Un millonario, en cambio, necesita una enorme cantidad de dinero para aumentar, tan solo un pelín, su felicidad.
“Hay un punto de inflexión”, subraya Gilbert, a partir del cual ganar más dinero apenas te hace más feliz: 60.000 euros al año, según los estudios realizados en EE UU. “No existe apenas diferencia entre ganar 60.000 euros y ganar 60.000 millones”, sentencia. La explicación es muy sencilla, según muestra en otro gráfico. Las cuatro actividades cotidianas que más felicidad aportan son gratis: practicar sexo, hacer ejercicio, escuchar música y charlar. La que más, con mucha diferencia, es practicar sexo. Y los estudios muestran que una escapada a París hace más feliz que comprar un coche deportivo. “Invertir en experiencias es mejor que invertir en cosas materiales”, señala Gilbert.
Así que el matrimonio y el dinero tienen una relación compleja con la felicidad. ¿Qué pasa con los hijos, el tercer consejo de una hipotética madre clásica? El psicólogo de Harvard es directo: “Los niños son como la heroína”. La droga da placer, pero destruye el resto de fuentes de felicidad de una persona, como la familia y amigos. Con los hijos, argumenta Gilbert, ocurre lo mismo. Los padres dejan de practicar sexo, salir con los amigos o acudir a conciertos. “Muchas madres me dicen que sus hijos son su mayor fuente de felicidad y yo les respondo que tienen razón. Si solo tienes una fuente de felicidad, es tu mayor fuente de felicidad”, espeta el investigador.
El científico ofrece por fin su verdadera receta para ser feliz, a la vista de los datos científicos. “La felicidad es un asunto de química del cerebro. La genética influye, pero las circunstancias también. Intentar ser más feliz es como bajar de peso. No hay ningún secreto para bajar de peso: comer menos y hacer más ejercicio. Con la felicidad ocurre lo mismo. Hay unas pocas cosas que se pueden hacer y, si se hacen todos los días religiosamente, el promedio de felicidad irá subiendo”, comienza.
“Por ejemplo, pasa más tiempo con la familia y los amigos. Es un consejo aburrido, pero es cierto. Somos el animal más social del planeta, se mida como se mida, así que no sorprende que la mayor parte de nuestra felicidad proceda de las relaciones sociales. Cuida tu salud física, haz más ejercicio. Es otro consejo aburrido, pero también es cierto”, continúa Gilbert, con gestos para acentuar que sabe que no está descubriendo la pólvora. “Si me dijeran que permaneciera a la pata coja diciendo qué nos hace felices en la vida, solo diría “otras personas” antes de caerme al suelo”.

¿Por qué es importante para un líder saber delegar?


delegar



Por Ester Yerro 
Si quien dirige el equipo no aprende a delegar, el equipo no funciona. Utilizar todo el potencial de la plantilla con un reparto estratégico de tareas y responsabilidades supone mejorar la productividad y dar un valor añadido a la empresa sin invertir apenas recursos.

Hay multitud de jefes que se pasan el día quejándose de que lo hacen todo ellos. Planifican, controlan, gestionan y dirigen todos los proyectos y funciones de la empresa. Esto es un error si la empresa o departamento es pequeño y mucho más si crece en tamaño y complejidad. La manera de llevar a cabo esa multitud de responsabilidades suele ser ineficiente y se puede mejorar. Solo hay que plantearse delegar.

¿Dónde está el error de no delegar?

Si has llegado a un punto en el que las responsabilidades te desbordan y estás dispuesto a delegar, vas a comprobar en seguida que hay tres aspectos que empezarán a funcionar correctamente:
Se mejora la productividad. 
Cuando no dabas a basto, todas las funciones se resentían. Quizá llegabas a los mínimos; sin embargo delegando, con menos esfuerzos, se conseguirán mejores resultados. Tú tendrás tiempo también para abordar los objetivos desde otros puntos de vista y serás capaz de cumplirlos y, además, añadir valor. Por otro lado, contarás con opiniones que a ti solo no se te habrían ocurrido.
Se refuerza la plantilla.
Las habilidades de cada trabajador crecen si le confías un área de responsabilidad. Gestiona bien las cargas que delegas, es decir, sin abusar y desentenderte de ellas, y se convertirá en una forma de mantener motivada a la plantilla. Se sentirán más implicados y notarán que su opinión y su forma de hacer el trabajo se tiene en cuenta.
"Las habilidades de cada trabajador crecen si le confías un área de responsabilidad"
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Se reduce el nivel de estrés y fluye la comunicación. 
Cuando estás desbordado y ves que tienes que llegar a las metas, pero que no puedes, el estrés te invade. Sientes que nadie entiende tu situación y, aunque te ofrezcan ayuda, no eres capaz de aceptarla porque piensas vas a tardar más tiempo en contarlo que en hacerlo. Delegar requiere una planificación. Cuando te decidas a ponerla en práctica, verás cómo aumenta tu bienestar y cómo te cuesta mucho menos comunicar las indicaciones oportunas.

Dar el paso

No se puede delegar de golpe, hay que ir paso a paso. Una de las primeras preguntas que debes hacerte es si las personas en las que delegues van a necesitar formación u otro tipo de recursos para empezar a responsabilizarse.
Durante un tiempo deberás estar pendiente y servir de apoyo en todas las dudas que vayan surgiendo. Conviene que no asfixies las iniciativas y las propuestas, aunque no coincidan con tu forma de hacer las cosas. Se trata de que la persona adquiera práctica y confianza para que se sepa desenvolver cuando tú ya no estés tan pendiente. Cada tarea que delegues debes saber hacerla tú también para poder asistir en un momento dado.
A la hora de seleccionar el personal en quien vas a delegar, ten en cuenta que lleven tiempo en la empresa, que conozcan bien su mecánica. No cometas el error de delegar en alguien que acaba de llegar, aunque tenga mucha iniciativa y ganas de adquirir responsabilidades. Tendrá que hacerlo mientras se pone al día del modus operandi de la empresa y eso requiere tiempo.
Por último, debes llevar un seguimiento y evaluar los resultados cada cierto tiempo. Delegar no consiste en desentenderte por completo del trabajo que antes llevabas a cabo. Tú eres quien dirige la empresa o el departamento y de ti depende en último término que se consigan los objetivos en el tiempo que se haya estimado. Ten en cuenta, además, los nuevos retos a los que te enfrentas.

“Para funcionar bien, el cerebro necesita desconectarse”

Por Marcela Fernandez

El cerebro humano es la estructura más compleja del Universo, tiene más neuronas que las estrellas que existen en la galaxia, y todo lo que hacemos y nos define, depende de él.
Así describe el neurocientífico Facundo Manes al órgano más fascinante del que disponen las personas, cuyo funcionamiento se dedica a investigar, pero también a difundir con tanto entusiasmo como claridad, en la convicción de que desentrañar las claves de nuestra mente nos ayuda a vivir mejor como individuos y como sociedad.
De visita en Córdoba para dar una charla sobre “El desarrollo personal y social” en el marco del ciclo Pensar el cerebro, Manes –director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro– explicó qué hay que hacer para mantener la mente sana, y cómo la afectan dos males de este tiempo: Multitarea e Hiperconectividad.

–¿Por qué es importante pensar el cerebro?

–Por muchísimo tiempo no pensamos el cerebro, ya que por millones de años la especie humana se dedicó básicamente a proteger el territorio, conseguir alimento y cuidar a los suyos. Recién mucho después empezamos a pensar quiénes somos, para qué estamos, e inclusive qué nos hace humanos.
Y ahí nos dimos cuenta de que todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro, y de que todo lo que somos depende del cerebro, y eso fue de alguna manera el motor en las investigaciones en neurociencias. De hecho, una pequeña lesión cerebral en un área estratégica nos puede llevar a perder la memoria, la identidad, la capacidad de hablar, o a cambiar la personalidad.
Por eso co­nocer el cerebro es importante porque nos va a ayudar a comprender quiénes somos y a mejorar el aprendizaje, el trabajo en equipo y el desarrollo.

–¿Qué puede hacer una persona para aprovechar al máximo su capacidad?

–No es una sola cosa sino varias las que hay que hacer para proteger al cerebro. Lo primero, cuidar que la glucemia y el colesterol estén en valores normales y evitar el sobrepeso.

–Todo lo que ayuda al ­corazón le sirve al cerebro, entonces.

–Exactamente. Al cerebro también le hace bien el ejercicio físico, que además de ayudar al sistema vascular, genera nuevas conexiones neuronales, y es un buen ansiolítico y un buen antidepresivo. Y a su vez, hay que sumar el desafío intelectual, que es hacer algo que nos cueste: aprender un idioma, algo nuevo.
Otro factor es la vida social, porque estar conectado con otra gente es muy impor­tante para el cerebro porque implica estímulos diferentes. Y la otra cosa es combatir el estrés crónico, que afecta al cuerpo y a la mente, y dormir bien, porque el sueño es salud.
"Estar conectado con otra gente es muy impor­tante para el cerebro porque implica estímulos diferentes"
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O sea que para que el cerebro funcione bien, hay que tener un sueño reparador. Hoy disponemos de datos de que la gente que no duerme bien tiene más riesgo de sufrir Alzheimer. Eso implica dormir las horas necesarias, aparte de relajarse, porque hoy, además, mucha gente se va a la cama con la oficina a cuestas: el celular, el iPad , el teléfono.

–¿Cómo impactan el Mul­titasking y la Hiperconecti­vidad?

–La multitarea disminuye el rendimiento cognitivo. Mucha gente se confunde al pensar que haciendo muchas cosas al mismo tiempo va a ser más pro­ductivo, y es al revés. Ese es un mito que hay que erradicar porque el cerebro funciona mejor cuando se hace una cosa por vez.
Un ejemplo que suelo dar es el de Franz Kafka, que era famoso por escribir un texto en pocas horas. Imaginálo hoy tratando de escribir rodeado de internet, noticias on line , y alarmas de twitter, Facebook y WhatsApp…

–¿Qué efecto tiene entonces la tendencia a estar hiperconectados todo el día, todos los días?

–La tecnología es fantástica, soy un enamorado de la tecnología moderna que nos facilita un montón de cosas. Además, el avance tecnológico es inevitable y hay que aprovecharlo, pero también tenemos que ser cuidadosos. Y esto implica estar desconectados de la tecnología una parte del tiempo que estamos despiertos, porque eso es muy importante para el cerebro.

–¿Por qué?

–Porque cuando está desconectado, cuando “no estamos haciendo nada” el cerebro trabaja muchísimo, y ese tiempo es clave para que procese la información que adquirió cuando estaba atento.
Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro. Y sobre todo en el caso de los chicos: tienen que volver a aburrirse, a volver a imaginar, no pueden estar todo el día conectados.
"Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro."
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–¿En ellos la hiperconexión impacta de una manera diferente?

–No lo sabemos, porque el cerebro recién termina de desarrollarse después de los 20 años, y hay investigaciones aún en curso sobre qué impacto tendría en esa etapa.
Pero en cualquier caso hay dos grupos ya sean niños o adultos: uno integrado por quienes ya tienen tendencias obsesivas, compulsivas o ansiosas, en los que se van a disparar más conductas de ese tipo; y otro, de personas que no tienen esas tendencias, a quienes el uso de la tecnología en forma moderada no los va a afectar, sino al contrario, va a ser un facilitador de un montón de cosas.

–La última: ¿Cuál es hoy, en su opinión, el mayor desafío que plantea el estudio del cerebro?

–Creo que hemos aprendido ciertos aspectos de su funcionamiento, por ejemplo cómo tomamos decisiones, la memoria, el olvido, el lenguaje, la percepción. Pero todavía no tenemos una teoría general sobre el cerebro, de modo que el mayor desafío es construir una teoría general sobre cómo funciona nuestra mente, que es el órgano que nos hace humanos y que, además, es el único en el universo que intenta entenderse a sí mismo.

Francia y Alemania piden al G-20 estudiar y regular la inversión con criptodivisas



Los ministros de finanzas y los responsables de los bancos centrales de Francia y Alemania quieren que el G20 que se celebra en marzo sirva para poner luz y normas sobre las criptomonedas. En una carta enviada al presidente de la reunión, han pedido que se analicen las implicaciones de las divisas virtuales para avanzar en una regulación transfronteriza. El objetivo, dicen, debe ser proteger la estabilidad financiera, a los inversores y evitar el lavado de dinero y la financiación de actividades terroristas. Todas las grandes instituciones, desde el FMI al BIS, han alertado de los elevados riesgos del fenómeno bitcoin.
Alemania y Francia meten presión para que el G20, que se celebrará entre el 19 y el 20 de marzo, empiece a ponerle puertas al campo de las criptodivisas. Han enviado una carta, fechada el 7 de febrero, al ministro de Economía de Argentina, Nicolas Dujovne, el actual titular de la presidencia del G20. La firman el ministro de Finanzas galo, Bruno Le Maire; su homólogo alemán, Peter Altmaier; el gobernador del banco central francés, François Villeroy de Galhau; y su colega alemán, Jens Weidmann.

Los responsables de las carteras económicas y sus banqueros centrales piden elaborar un análisis y que para empezar que se "aclare la naturaleza de los nuevos instrumentos que en la actualidad están mal etiquetados como monedas". Solicitan, eso sí, diferenciar los productos de la tecnología sobre la que se asientan, el llamado blockchain, "que sí proporciona prometedoras vías para la innovación sostenible que Francia y Alemania desean seguir". Sobre las criptodivisas y sus operaciones, sin embargo, ven riesgos y piden "monitorizar las implicaciones en la estabilidad financiera". En este apecto, consideran que sería interesante que el FMI hiciera un informe en profundidad.

Terrorismo y blanqueo

Aunque el fenómeno más conocido de las criptodivisas es el bitcoin, lo que más preocupación levanta ahora entre los supervisores los ICOs o Initial Coin Offerings, son emisiones que se presentan como una nueva vía para que las empresas o proyectos capten fondos utilizando criptomonedas o tokens (vales o cupones). En una ICO, una compañía emite monedas o tokens y las pone a la venta a cambio de moneda tradicional (por ejemplo euros) o criptomonedas (como el bitcoin).
Alemania y Francia también reclaman al G-20 medidas para "proteger a los inversores no profesionales", cuyos ahorros pueden estar en riesgo si no comprenden cómo funcionan y qué peligros esconden. Y adoptar "un enfoque común en el campo de la lucha contra el lavado de dinero y la lucha contra el terrorismo". Recuerda que en este campo Francia y la propia Unión Europea ya trabajan en sus propias iniciativas, pero piden "un esfuerzo internacional coordinado" para evitar que la innovación financiera "se deje en manos de los que peor uso hacen de ella". El FMI lleva tiempo advirtiendo de que este, precisamente, el principal riesgo del fenómeno de las criptodivisas.
Las autoridades de París y Berlin se suman a una opinión ya expresada por EE UU. A mediados de enero, en el Economic Club of Washington, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, avanzó que esperaba que en el G-20 se trabajara para evitar que las criptomonedas como el bitcoin se conviertan en el equivalente digital "de una cuenta bancaria suiza opaca".
La lista de advertencias sobre el riesgo de invertir en bitcoins o de acudir a ICOs es apabullante. A mediados de enero el supervisor bursátil europeo (Esma) avisó de que el precio del token puede ser "muy volátil" y los inversores pueden no tener la posibilidad de recuperar su inversión "en un periodo muy prolongado".
El lunes, fue el presidente del BCE, Mario Draghi, quien los calificó de activos de alta volatilidad que operan en un mercado no regulado. Y el martes se publicó un durísimo informe del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés) contra el bitcoin. "Por mucho que se ideara como un sistema de pagos alternativo sin intervención gubernamental, en la práctica se ha convertido en una mezcla de burbuja, fraude de esquema Ponzi y desastre medioambiental", aseguró Agustín Carstens, director general del BIS, el coordinador de los bancos centrales.
En España, el Banco de España y el regulador bursátil, la CNMV, emitieron un comunicado conjunto muy directo el jueves en el que alertaban del riesgo. Ahí, además, recordaban que en España, por el momento, ninguna emisión de divisas digitales ni ninguna ICO ha sido "registrada, autorizada o verificada por ningún organismo supervisor de España".